miércoles, 22 de septiembre de 2010

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós 6, 1a. 4‑7
Los disolutos encabezarán la cuerda de cautivos

Así dice el Señor todopoderoso:
«¡Ay de los que se fían de Sión y confían en el monte de Samaria!
Os acostáis en lechos de marfil; arrellenados en divanes,
coméis carneros del rebaño y terneras del establo;
canturreáis al son del arpa, inventáis, como David, instrumentos musicales;
bebéis vino en copas, os ungís con perfumes exquisitos y no os doléis del desastre de José.
Pues encabezarán la cuerda de cautivos y se acabará la orgia de los disolutos.»
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“EL ESPEJISMO DE LA RIQUEZA”

La liturgia de hoy vuelve con la advertencia del gran peligro que tiene la riqueza al presentarse como la solución al problema de inseguridad que tenemos, haciendo caer al hombre en la trampa de creer que la posesión de riquezas es la solución a la vida, con lo que se convierte en el gran proyecto para el hombre, a costa de la justicia y la solidaridad.
La sociedad del “bienestar” que el domingo pasado denunciaba la Palabra de Dios, vuelve hoy a estar en escena, pues se convierte en un espejismo, ya que está fundamentada en la injusticia y en el atropello de los débiles.
El lujo desvergonzado y sin límites de unos, se convierte en una ofensa y en una provocación al odio y a la guerra para los pobres, a quienes se les roba descaradamente.
Cuando la corrupción llega a los extremos en que se pierde la vergüenza y, descaradamente se roba, es fácil pensar que estalle de un momento a otro la violencia, provocada por los corruptos que terminarán, como dice el profeta: “encabezarán la cuerda de cautivos y se acabará la orgia de los disolutos.»
La pregunta que siempre queda en el aire es siempre la misma: ¿Cuándo tendremos la suerte de que ocurra esto?

Salmo responsorial Sal 145, 7. 8‑9a. 9bc‑10 (R.: 1b)

R. Alaba, alma mía, al Señor.
Él mantiene su fidelidad perpetuamente,
él hace justicia a los oprimidos,
él da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R.
R. Alaba, alma mía, al Señor.
El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R.
R. Alaba, alma mía, al Señor.
Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R.
R. Alaba, alma mía, al Señor.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 11‑16
Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor

Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.
Combate el buen combate de la fe.
Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.
En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.
A él honor e imperio eterno. Amén.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”
S. Pablo invita a Timoteo encarecidamente a no entrar en esta dinámica del mundo, a mantenerse, por el contrario, fuerte en el combate de la fe: “te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche”: a ser honrado, limpio… al estilo de cómo lo hizo Jesús que no se dobló ante nada ni ante nadie.
Es que claudicar ante esto, es dejarnos arrebatar el triunfo de la vida eterna por algo secundario, que no tiene más valor que el de un momento pasajero, pero que al final, nos deja vacíos, nos enfrenta a los hermanos y nos hace odiosos a todos.
Entrar en esta dinámica de las riquezas es renegar de Dios, como horizonte supremo del hombre y darle la supremacía al dinero, considerándolo nuestro salvador supremo.


Aleluya 2 Co 8, 9
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriqueceros con su pobreza.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 19‑31
Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tu padeces

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó:
"Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas."
Pero Abrahán le contestó:
"Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros."
El rico insistió:
"Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento."
Abrahán le dice:
"Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen."
El rico contestó:
"No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
Abrahán le dijo:
"Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

“UNA CARICATURA DEL BIENESTAR”
La parábola que nos presenta hoy el evangelio, es aquella en la que Jesús escenifica la situación de aquellos que quitaron a Dios del horizonte de sus vidas y pusieron la riqueza; con esta actuación, cambiaron todo el orden de las cosas: las personas no importan para nada, no son, ni sirven para otra cosa, que para sostener mis intereses; el dinero ciega la mente y seca el corazón.
En la parábola escenifica esta situación y resalta un detalle que indica hasta qué punto una persona se degrada: lo único que pesa en ella es el dinero, el lujo, el pasárselo bien, ni siquiera la dignidad de su nombre lo sostiene, vemos que es un personaje que no tiene nombre, no es nadie, solo tiene dinero; en contraposición está el mendigo “Lázaro”; además, ha perdido por completo la sensibilidad: “hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.” Indicando que los perros tienen un corazón más sensible que el rico: ellos lamín las llagas, con lo que se las curaban, mientras el rico ni siquiera lo toma en cuenta.
La escena es fortísima: el rico ha establecido ya en vida una distancia infranqueable que le imposibilita acercarse y comprender el dolor del pobre. Su corazón se ha secado y le imposibilita comprender y acercarse al dolor. Lógicamente, él mismo ha abierto el abismo y su vida está abocada al fracaso total, pues cuando quiera acordar, ya no habrá posibilidad de rectificar y tendrá que pagar en justicia todo lo que ha hecho y lo que ha dejado de hacer: “Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre…”, pero ya no hay vuelta atrás, ya no se puede borrar lo hecho, ni posibilidad de hacer lo que se dejó. El abismo que vamos creando en vida se hace cada vez más grande, hasta que se convierte en algo infranqueable. Es la escenificación del que opta por dar la espalda a Dios: automáticamente se pone en contra de sus hermanos y se convierte en un obstáculo para la vida.
Alguien puede estar pensando que hay mucha gente muy buena y humanitaria sin que tenga que confesar a Dios. Yo no conozco a nadie que se haya puesto de espaldas a la VERDAD a la JUSTICIA, al AMOR, y a la PAZ y sea buena persona, cariñoso y solidario con los seres humanos y con el planeta tierra.
Es interesante también observar que al rico no se le juzga por explotador, ni por ser un impío, un antirreligioso… se le juzga porque “ha pasado” del pobre, lo ha ignorado y solo ha pensado en si mismo.
Yo no puedo evitar el grave peligro en el que estamos cayendo en nuestra sociedad en donde parece que se nos quiere vacunar en contra del dolor y no se quiere estar cerca de él porque –hoy decimos- nos traumatiza. Recuerdo en este momento la llamada que me hizo algún padre porque “estaba hiriendo la sensibilidad de su hijo” cuando les puse un video en el que se indicaba la pobreza de otros niños. Una sociedad que promociona los “epulones” y nos aferramos a que tenemos derecho a sostenerla
Por otro lado, la intermediación que pide el rico a Abrahán se hace imposible, pues lo que pide lo tiene, pero están tan ciegos y obsesionados, que ni a un muerto que volviera le harían caso, y es que quien opta por un camino contrario al amor, se va incapacitando para encontrarse con el AMOR, incluso, en el momento en que se diera el encuentro, es muy posible que no se le reconozca