martes, 27 de abril de 2010

DOMINGO -V- DE PASCUA -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 21b‑27
Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos

En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir.
Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“REFERENTES PARA LA IGLESIA”
Pablo y Bernabé han concluido su primer viaje misionero: salieron de Antioquía y visitaron Listra, Iconio, Pisidia, Panfilia, Perge y Atalía; fueron formando comunidades y poniendo al frente de ellas responsables para que las presidiesen y después, volvieron para confirmarlos en el ministerio. Cuando terminan el viaje, vuelven a Antioquía, desde han sido enviados, para contar lo que han hecho.
Son momentos muy duros, pero importantísimos para la iglesia, pues se levanta una persecución atroz contra las comunidades que se forman y, es muy fácil que sucumban en la lucha.
A estos nuevos cristianos les van exhortando a que permanezcan fieles en medio de la dificultad y les hacen ver que, ese es el signo que nos distinguirá siempre: la cruz, es decir: la lucha por la libertad que ni la muerte los echará para atrás.
Estas comunidades tienen que caminar por si solas, por tanto, los apóstoles van dejando presbíteros (ancianos con autoridad moral) para que cuiden de ellas.
Es un momento importantísimo dentro de la iglesia, pues aquí van a comenzar cosas que quedarán establecidas para siempre, como es la institución de los presbíteros, delegados de los apóstoles para que cuiden y presidan la vida de la comunidad; vemos también la forma cómo lo hacen y cómo son respuesta a las necesidades que la comunidad va presentando.
Pablo y Bernabé vuelven a Antioquía y a Siria, de donde habían partido, enviados por la comunidad para una misión, reúnen a los hermanos que los han enviado y les cuentan cómo les ha ido y cómo Dios ha obrado maravillas en medio de los paganos, percibiendo que es Dios quien trabaja el corazón de la gente, mucho más allá de lo que ellos han podido hacer.
Hay otra cosa que aparece desde el mismo comienzo del nacimiento de las comunidades: no se hace nada que no haya sido el resultado de la oración, del encuentro con el Señor, apoyada por el sacrificio, es decir, todo nace del contacto con Dios que es quien mueve el corazón, es algo que está en la base de todo, pues han aprendido de Jesús a no hacer las cosas si no es en la presencia del Padre.
Queda también muy claro que no son acciones particulares de franco tiradores, sino que es la iglesia la que hace, aunque sea Pablo o cualquier particular quien realiza la misión, y por eso, son acciones que asume la iglesia como suyas y las sostiene con la oración y la limosna, por eso, los apóstoles, en cuanto vuelven, lo primero que hacen es reunir a la comunidad y dar razón de todo lo que han hecho.
¡Cuántas veces deberíamos releer estos textos y cuánto bien nos haría si volviéramos a nuestros orígenes y retomáramos esta dimensión, que desgraciadamente hemos perdido y que nadie pone remedio para recuperarla! impidiendo de esta manera que las comunidades puedan avanzar, por el afán de protagonismo, tanto de presbíteros que consideran la comunidad como “suya” y las obras que se hacen como triunfos personales y, cuando llegan a un lugar, barren con todo lo que se ha hecho y desconocen el camino que se ha venido siguiendo; o también por laicos, metidos en la comunidad, que se creen dueños e imprescindibles, se imponen y no dejan que otra persona presente otras ideas o servicios sino que, allí se ha de hacer lo que ellos ordenan, porque, según ellos, es así como se hizo siempre y es así como se ha de hacer, con lo que impiden cualquier avance en el camino.


Salmo responsorial Sal 144, 8‑9. 10‑11. 12‑13ab (R.: cf. 1)

R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.
R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.
Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R.
R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.


SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 1‑5a
Dios enjugará las lágrimas de sus ojos

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: —«Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.» Y el que estaba sentado en el trono dijo: —«Todo lo hago nuevo.»
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“CRISTO, PRINCIPIO Y FIN DE LA CREACIÓN”

Juan viene presentando, a la luz de Cristo resucitado, el orden nuevo que va naciendo, fundado sobre el AMOR, que ha superado todas las leyes y esquemas antiguos; es el resultado del hombre nuevo que ha nacido con Cristo resucitado, con lo que han sido superadas las estructuras de esclavitud ancladas en una ley.
Cristo ha derrotado todas las fuerzas del mal y Dios se dispone a hacer algo completamente nuevo, es la nueva creación que se ha dado en Cristo y aparecen unos cielos nuevos y una tierra nueva, porque en Cristo resucitado se ha superado todo lo viejo; el cosmos entero está marcado por la resurrección, lo mismo que antes estuvo marcado por la muerte. En Cristo resucitado se ha cumplido todo el proyecto de Dios, ahora todo camina hacia el encuentro definitivo en su segunda venida.
El antiguo pueblo y la relación que existía con Dios ha sido superada: ahora el nuevo pueblo que aparece, es el pueblo en el que habita Dios que estará con él, que “enjugará las lágrimas de sus ojos, que no habrá ya más muerte, ni luto, ni llanto ni dolor…” es el pueblo cuya historia es la de Dios, porque el horizonte del hombre no es ya la muerte, sino la resurrección. Es algo completamente nuevo que Dios está haciendo, Cristo lo ha iniciado, esto ya es irreversible y Cristo es la evidencia que nos lo afirma y lo demuestra.
Es un mundo nuevo que Dios lo ama tanto que ha dado la vida de su Hijo por él y, por tanto, el hombre, y en especial la iglesia, ha de amarlo y mirarlo con el corazón y los ojos con que lo ama y lo mira Dios.
Dios ama este mundo nuevo que ha terminado con Cristo y lo ama con todo lo que tiene, independientemente de todas nuestras formas de hacer y de pensar y de nuestras debilidades.
Esto no quiere decir que el mundo en el que vivimos sea bueno ni santo, a eso está llamado y con Dios puede llegar a ser más humano, más fraterno, más habitable… será el nuevo “paraíso” que pueda ser expresión del cielo.
Sin embargo, esto que para Juan es tan evidente, seguimos sin darnos cuenta y vivimos a ras de tierra, sin querer levantar la vista, centrados en aquello que tocamos, pesamos, medimos y contamos y pensando que no hay otra evidencia más que aquello que podemos controlar y entender con nuestra razón y lo peor todavía: pensamos que Dios es el gran estorbo que el hombre tiene para ser definitivamente persona.


Aleluya Jn 13, 34
Os doy un mandamiento nuevo —dice el Señor—:
que os améis unos a otros, como yo os he amado.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 31‑33a. 34‑35
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
—«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

“COMUNIDAD DE AMOR”

Después que Judas no aguanta más la tensión y se sale del cenáculo, Jesús ve que la suerte está echada, lo que Judas ha hecho no es más que el inicio de lo que va a ser EL CAMINO del Reino.
Y Jesús comienza su discurso de despedida, en donde manifiesta su preocupación, en donde confiesa sus sentimientos y va indicando los peligros que se van a encontrar.
Como Juan gusta hacer, encuadra el momento: han terminado la cena, es de noche (la hora de la oscuridad y del pecado). Jesús invita a retirarse a orar a Getsemaní, allí sentirá el abandono de Judas y de todos sus amigos, expresado en la actitud de desinterés: se quedan dormidos. Esta actitud le hace hundirse en la tristeza, pero sobre este desinterés y apatía, se va a imponer la realidad gloriosa de Dios que está por encima de la estupidez de los hombres que seguirán prefiriendo la muerte.
Ve que no están en condiciones de entender nada y afronta en solitario la obra. No le sostiene otra cosa que el amor del Padre y su confianza en Él y el amor que Él tiene a sus amigos, que salta por encima de la debilidad que le han mostrado y de los cortos alcances que tienen
Sabe que los tiene que dejar y que se van a encontrar solos ante algo tan grande que van a tener en sus manos y, con una actitud como la que tienen, el vacío que va a quedar es tremendo; ¿con qué lo llenarán? Entiende que no los puede dejar solos y se lo dice: “No os dejaré solos”
Les deja entonces el único y absoluto punto de referencia que los va a orientar en su camino y los va a identificar:”Amaos los unos a los otros como yo os he amado” y en esto “conocerán todos que sois discípulos míos: viendo cómo os amáis unos a otros.»
No les dice que hagan grandes templos, que monten grandes tinglados, ni establezcan grandes leyes ni hagan grandes signos… al contrario: “El que quiera ser el más grande, que se haga el servidor de todos”
Vivir en esta dimensión es estar en comunión con Él y nada, ni nadie los podrá vencer. Este mandamiento no es una carga ni algo que agobia, pues el amor no hunde a nadie, sino todo lo contrario: es comunión y gozo con Jesús, que quiere permanecer con los suyos hecho amor y solidaridad.
La clave de la vida del grupo estará en la forma cómo se organicen y por eso les pide que recuerden lo que Él ha hecho. El peligro se dará el momento en que la comunidad deja de ser una comunidad de “Amigos” y pasa a coger la estructura de la familia, en donde cada uno tiene su rol (padre-madre-hijos-abuelos…) y así, dentro de la comunidad, unos son “padres”, “madres”, “hermanos”… y cada uno tiene su puesto y mantiene su papel. No es que digamos que esto sea malo, no, sino que tiene el peligro de coger la estructura de “poder”, se establece una jerarquía y cada uno se convierte en una “autoridad” y se corre el riesgo de crear dependencias y hacer que unos se sientan “superiores” y otros “inferiores”, y otros escurran el bulto, cogiendo una importancia enorme el tema de la autoridad. Por algo Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros sois mis amigos” pues en una comunidad de amigos, todos se respetan, nadie se siente superior, todos son iguales y cada uno se siente aceptado como es y todos están abiertos a las diferencias de cada uno.
Esta estructura va a tener una importancia enorme dentro de la vida cristiana, siempre que guarde las reglas del AMOR que Cristo ha dejado; el momento que esto falle, nos metemos en la estructura de poder que anula a unos y convierte en jefes a otros.

miércoles, 21 de abril de 2010

DOMINGO -IV- DE PASCUA -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 14. 43—52
Sabed que nos dedicamos a los gentiles

En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
—«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“MAS VALE MALO CONOCIDO QUE BUENO POR CONOCER”

Es interesante ver cómo los apóstoles van extendiendo el mensaje que han recibido de Jesús: primero van a la sinagoga, donde están los israelitas, sus correligionarios, con los que se da una continuidad con el A.T. Atendiendo al mandato de Jesús: “Id primero a las ovejas de Israel”. Cristo no ha hecho una ruptura, sino el cumplimiento de todo lo que se ha venido esperando durante tantos siglos; una vez que se han cumplido las promesas, se empieza una etapa nueva, abierta a la “gracia de Dios.”.
Pero, como siempre ocurre, los afincados en el poder, sienten que se les mueve el piso cuando algo nuevo empieza a nacer: “Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo”.
Fueron los invitados de la primera hora los que desapreciaron la invitación, el regalo de la salvación: los gentiles acogen la palabra, mientras los judíos se rebelan y organizan a las mujeres para que sean ellas las que montan la bronca a los apóstoles.
Pablo y Bernabé emprenden su primer viaje misionero; cuando llegan a una ciudad, se dirigen a los centros judíos (a las ovejas de Israel) que viven en ella para anunciarles la buena nueva y ayudarles a que den el paso a la Nueva Alianza que Cristo ha hecho, pero el gran regalo que llevan, provoca la envidia de los dirigentes religiosos y se produce una fuerte oposición por parte de la sinagoga.
Al leer despacio estos textos referidos al nacimiento de la iglesia, es imposible sustraerse y no ver reflejada esta situación en el momento que vivimos, donde seguimos anclados en esquemas, en formas, en leyes que pertenecen a tiempos muy lejanos, que no se parecen en nada a lo que tenemos, es decir: seguimos pensando en términos de “cristiandad”.
Es increíble ver que vivimos en la era de la cibernética y seguimos haciendo y pensando en muchas cosas exactamente igual que en la Edad Media: Estamos viviendo en una realidad pluricultural y plurirreligiosa… Se nos ha colado sin darnos cuenta, o, sin querer darnos cuenta, una nueva religión llamada New Age de la que nos vino advirtiendo Juan Pablo II desde el comienzo de su pontificado y nadie le ha hecho caso; hoy está instalada con raíces de más de medio siglo, mientras tanto, nosotros llevamos un montón de tiempo durmiendo en los laureles, instalados en un esquema en el que damos por supuestas un montón de cosas, creyendo que podemos funcionar a base de decretos; ahora, frente a la incapacidad de hacer frente, damos marcha atrás y se quisiera volver a situaciones pasadas. Se nos está gritando por todas partes y ni apedreándonos –como lo están haciendo- queremos despertarnos.


Salmo responsorial Sal 99, 2. 3. 5 (R.: 3c)

R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R.
R. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.



SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 9. 14b-17
El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas

Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo:
—«Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.»
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“VIVIR EN LA LIBERTAD”

Juan ve que la iglesia rompe los esquemas anquilosados de la ley mosaica y se abre a una gran muchedumbre que viene de todos los pueblos, de todas las razas y culturas, que no ha vivido bajo la ley de Moisés, sino que han luchado por mantener su dignidad, hasta el punto de derramar su sangre; estos han sido salvados por Cristo, cuya salvación alcanza a todos, y no solo al pueblo de Israel. Su sangre les ha limpiado sus pecados, ellos han respondido con sus vidas, empleados en la restauración de la paz, del amor, de la justicia y de la verdad.
Con esta multitud, se encuentran aquellos que han venido manteniendo la promesa hecha a los antiguos y que, en los últimos tiempos, han sido capaces de reconocer la salvación que Cristo ha traído y que ha establecido con su resurrección.
Sin embargo, de entre éstos, hay muchísimos que prefieren quedarse donde están, no quieren mirar hacia delante.
Con Cristo se ha realizado lo que Isaías 49,10 profetizó: la nueva Pascua en la que la humanidad entera ha sido transformada y hecha partícipe de la filiación divina, por lo que se ha abierto un horizonte de transcendencia y de esperanza para el hombre.
No obstante, es increíble ver cómo los hombres vamos poniendo barreras, vamos cerrando fronteras y acotando la libertad, unos por miedo a ser libres y otros por el ansia de poder que somete a la gente y otros por comodidad que les impide desestabilizarse de la situación en la que se han asentado.
No olvidemos que estos peligros atacan constantemente a cada cristiano y a la iglesia en general: estamos viendo cómo, todas estas tendencias o situaciones, son las que nos encontramos a cada momento y en las que estamos, de una manera o de otra, la gran mayoría instalados.


Aleluya Jn 10, 14

Yo soy el buen Pastor —dice el Señor—,
conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 27‑30
Yo doy la vida eterna a mis ovejas

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.
Yo y el Padre somos uno.»
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

“JESÚS ES EL BUEN PASTOR”

El pasaje que nos presenta la liturgia de hoy está enmarcado en un momento en que le preguntan a Jesús si Él es el Cristo y entonces les responde, que el problema no está en que les diga una cosa u otra, sino en ellos mismos: la postura que tiene cada uno: el que es de la verdad la reconoce y se alegra con ella, pero el que no lo es, cuando se encuentra con ella, le teme, la tergiversa, la niega y la persigue
Entonces les cuenta la parábola del pastor: sus ovejas lo conocen, escuchan su voz, se fían de él y lo siguen; estas ovejas no hay miedo que se pierdan ni que se llamen a escándalos, por más invitaciones que oigan de otros pastores o de otras instancias, ellas conocen muy bien quién las quiere, quién es su pastor, quién las valora por encima de todo y éstas son siempre fieles y se mantienen constantes en el camino.
Los que no son de Él, ponen atención a otros pastores, a otras invitaciones, se dejan convencer con facilidad por otros pastores, dan crédito a otras propuestas y ponen en balanza lo que Él dice con lo que dicen otros e incluso se vuelcan según las conveniencias, con lo que ellos mismos se autoexcluyen del rebaño.
De todas formas, Jesús se sigue presentando como EL PASTOR, que conoce sus ovejas, que ama a cada una, que no las abandona, que está preocupado por sus ovejas y que es capaz de dar la vida por cada una de ellas.
En momentos como los que vivimos, en los que una campaña feroz se esfuerza por deteriorar la iglesia, destruir el rebaño, desprestigiar la fe de los cristianos y ridiculizarlos ante el escenario de la opinión pública, podemos perfectamente vel con claridad esto que decimos: aquellos que son de la verdad, que son buenos, respetuosos, justos, solidarios, auténticos… a éstos no lo vuelca nadie; son como grandes monolitos contra los que se estrella todo, contra ellos chocan todos los embates, como las olas más fuertes del mar, chocan y se destruyen en las rocas que permanecen clavadas en la costa y permanecen después de la tormenta. Así es el cristiano que permanece asentado en Jesús: por muy fuerte que sea el vendaval, no habrá ola que lo barra. Son momentos duros, cierto, pero son interesantes porque no vale ni volverse atrás y esconderse, ni condescender y ponerse a la mejor sombra. Toca plantarse y hacer frente con la certeza del que sabe que Cristo ha dicho: “No tengas miedo, yo estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos” Y eso no tiene más vuelta de hoja: o te lo crees y te fías o no te lo crees y te defines. Pero no es posible “nadar y guardar la ropa”

miércoles, 14 de abril de 2010

DOMINGO -III- DE PASCUA -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 27b—32. 40b—41
Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo:
—«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»
Pedro y los apóstoles replicaron:
—«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»
Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“IMPOSIBLE AGUANTAR EN SILENCIO LO QUE LLENA LA VIDA”

La experiencia que los apóstoles han vivido es algo que los ha transformado, algo que está por encima de cualquier otra cosa o interés humano y, por tanto, no pueden evitar el dar testimonio de algo que los llena.
Se les ha prohibido formalmente que vuelvan a hablar de Jesús, pero ¿Cómo hacer esto? ¿Cómo callar y esconder algo que es superior a ellos, algo que los ha iluminado por entero?
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, es decir: la verdad es tan grande y tan fuerte, que el callarla sería como querer tapar el sol y, por eso, a la pregunta que les hacen, vuelven a lanzar de nuevo una proclamación de esta verdad que los invade: “A quien vosotros matasteis colgándolo de un madero, Dios lo ha resucitado… y nosotros, junto con el Espíritu Santo somos testigos de todo esto”; es algo que no se puede evitar.
La iglesia hoy, y cada uno de los creyentes en Jesús, el gran problema que nos invade es que tenemos muy pocas experiencias de encuentro con Jesús que nos hayan cambiado, Cristo no se enganchó en nuestras vidas, estamos más bien enganchados en otras cosas, no estamos enamorados de Él, entonces: si no hemos vivido, ¿de qué podemos ser testigos?; se es testigo de algo que hemos experimentado en nuestra vida; si es que no hemos vivido y no hemos sido tocados por esa experiencia , difícilmente nos vamos a jugar la vida por una idea, por algo que me han contado, algo que no ha pasado de la piel.


Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5 y 6. 11 y 12a y 13b (R.: 2a)

R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante,
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R.
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío,
te daré gracias por siempre. R.
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.


SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis 5, 11—14
Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la riqueza

Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente:
«Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»
Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo lo que hay en ellos—, que decían:
«Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.»
Y los cuatro vivientes respondían: «Amén.»
Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN
“CRISTO LO HACE TODO NUEVO”

Juan ha vivido al lado de Jesús y desde esa experiencia, ahora ha tenido una visión plena de la grandeza de todo lo que Cristo les habló y ha traído: el reino, que es la respuesta al deseo y a la necesidad de felicidad a la que aspira el hombre. Ha es cuchado la aceptación de todos y el reconocimiento de Jesucristo como triunfador sobre la muerte.
La vida del hombre es sagrada y no puede estar a la deriva, sin esperanza, cerrada en sus propias limitaciones; Cristo ha cargado con todas nuestras limitaciones y nos ha abierto a toda nuestra grandeza; esto, solo puede hacerlo Él. Cristo ha puesto al universo en sintonía con Dios, de ahora en adelante, vivir nuestra propia grandeza es ponernos en sintonía con Él. Lo contrario, es ubicarnos en la onda de la muerte y, sintonizar solo con el dolor, la opresión, la discordia, la corrupción y la muerte.

Aleluya
Ha resucitado Cristo,
que creó todas las cosas
y se compadeció del género humano.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1—19
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar.»
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo.»
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?»
Ellos contestaron:
—«No.»
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor.»
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
—«Traed de los peces que acabáis de coger.»
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
—«Vamos, almorzad.»
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque
sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después
de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
—«Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta:
—«Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice:
—«Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
—«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería
y le contestó:
—«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
—«Apacienta mis ovejas.
Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde
querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y
te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: —«Sígueme.»
Palabra del Señor.


O bien más breve:

U Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1—14
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
—«Me voy a pescar.»
Ellos contestan:
—«Vamos también nosotros contigo.»
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
—«Muchachos, ¿tenéis pescado?»
Ellos contestaron:
—«No.»
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor.»
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
—«Traed de los peces que acabáis de coger.»
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
—«Vamos, almorzad.»
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

“CRISTO ILUMINA Y LLENA DE SENTIDO LA VIDA”

Los apóstoles siguen todavía con esquemas humanos, no han dado entrada todavía a la dimensión nueva de Jesucristo resucitado, no lo han puesto en el centro de sus vidas y, por tanto, no saben descubrirlo, no lo conocen; necesitan signos muy fuertes y evidentes para reconocer su presencia; signos que rompan su rutina, que se salgan de lo establecido: A Pedro se le ocurre ir a pescar y los demás se van con él, no responden a ninguna llamada, simplemente es una iniciativa privada sin perspectivas; pasan toda la noche en el mar, de acuerdo a sus saberes de pescadores y no han pescado nada.
Es interesante que el evangelista ponga el acento en que es de noche y la oscuridad es la ausencia de Jesús, Él es la luz. Sin Él andan a la deriva, no cogen nada; sigue el evangelista diciendo: “Estaba ya amaneciendo”, es decir: el momento en que se hace presente, lo reconocen y aparece la luz, les invita a echar la red y, aunque consideran –según sus esquemas- que es una perdida de tiempo y de esfuerzo, responden a su llamada y Jesús sobrepasa todas sus expectativas.
La confirmación de esta experiencia desestabilizadora la ven confirmada en el siguiente gesto: los espera en la playa con unos peces y pan para compartirlos.
Cuando están comiendo, Jesús vuelve a retomar lo que va a ser clave en la vida y en la marcha de la iglesia: EL AMOR de cada uno de los que lo sigan será lo que le capacite y lo recalca en Pedro: no le pregunta si se siente capaz, si tiene miedo, cómo se siente… le pregunta si lo quiere, y esto lo va a capacitar para que dirija el rebaño.
Su amor a Jesús lo va a convertir en eje y signo de unidad dentro del grupo. Y no va a ocurrir esto porque él se lo haya ganado o se lo merezca por su comportamiento, o por su bondad, más bien ocurre todo lo contrario: ha caído y ha fallado. Es el mismo Cristo quien lo hace por su voluntad y muy a pesar de sus debilidades, indicando con ello que va a ser Él quien lo sostenga, lo único que lo mantendrá será el amor como respuesta al que Cristo le tiene.
De la misma manera, esto será norma para todo el grupo, pues sin Jesús los apóstoles no podrán hacer nada, ya lo han comprobado “Habían pasado toda la noche bregando y no habían pescado nada”
En nombre de Jesús cambian todas las cosas: en su nombre echaron la red y “no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces” grandes y pequeños, buenos y malos… y la red no se rompe por muchos que tenga, pero es la red del AMOR que lo supera todo y es en ella donde se dan las respuestas.
Quizás sea éste uno de los planteamientos más importante que debiera hacerse la iglesia en los momentos en que vivimos: no se trata de que hagamos y organicemos tantas cosas en las que andamos perdidos sin tiempo para escucharnos, para atendernos, para sentirnos al lado los unos de los otros… para amarnos. Pienso que hemos montado una estructura enorme en donde todo se procura por todos los medios que se mantenga todo en orden para que aparezca muy bonito, pero luego, a la hora de la verdad, todos nos sentimos solos, agobiados, distantes… faenando en la oscuridad, pues no sabemos a dónde va a parar todo ni qué sentido tiene.
Quizás en nuestras comunidades hay demasiados cosas, demasiados escritos, demasiados delegados, demasiada burocracia, demasiadas reuniones: pasamos la vida reunidos, pero cada vez estamos más separados y falta lo principal: la vida, la cercanía, el cariño… el estar enamorados de Jesús y hablar con alegría de Él, de manera que quien se encuentre con nosotros perciba la presencia de Cristo que es quien llena de paz y de sentido la vida.

martes, 6 de abril de 2010

DOMINGO -II- DE PASCUA -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 12‑16
Crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.
La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“TESTIGOS DE JESÚS”

El pasaje presenta una situación muy tensa: ha ocurrido algo muy extraño, quisieron acabar con Jesús eliminándolo y, a todos los creyentes en Él, los expulsaron de la sinagoga.
Todos los expulsados empiezan a reunirse donde pueden; el pueblo está desorientada. pues ven que esta gente es buena, no hacen daño a nadie, al contrario, hacen el bien a todo el mundo, son gente de paz… pero las autoridades los persiguen sin ningún motivo que lo justifique; esto hace que empiece a darse la reacción contraria: “El pueblo los tenía en gran estima” y la gran mayoría empezó a ponerse a su favor, con lo que empieza a darse una identificación clara de la primera comunidad frente a la religión oficial establecida.
Es interesante ver cómo en el pasaje se resalta la figura de los apóstoles, en torno a los que se reúne la comunidad y en ellos, se apoya la confianza y la fe de los creyentes.
Como podemos ver, en estos primeros momentos empiezan a perfilarse los rasgos que van a definir a la iglesia: en ella el apóstol es el testigo que se convierte en signo de la presencia viva de Jesucristo; a él se van uniendo nuevos miembros por el poder del Espíritu Santo que los apóstoles confirman en la fe.
Esta ha sido desde el principio la práctica de la iglesia, cuya misión se ha realizado en el testimonio directo de los apóstoles. El problema surge el momento en que el apóstol ya no es un “testigo” que transmite su experiencia, sino un funcionario al servicio de una institución a la que hay que sostener sus estructuras, pero no se presenta a Jesucristo, entonces interesan más las leyes, las normas, la doctrina que la persona, empezando por Jesús.
Este es el gran problema, incluso de nuestra catequesis, de nuestra predicación y de nuestra vida: estamos instalados en normas, en leyes… pero no tenemos una experiencia de vida de encuentro con Jesús, que es lo único que nos sostiene.

Salmo responsorial Sal 117, 2‑4. 22‑24. 25‑27a (R.: 1)

R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
R. Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
R. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.


SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis 1, 9‑11a. 12‑13. 17‑19
Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos

Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús.
Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía:
—«Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia.»
Me volví a ver quién me hablaba, y, al volverme, vi siete candelabros de oro, y en medio de ellos una figura humana, vestida de larga túnica, con un cinturón de oro a la altura del pecho.
Al verlo, caí a sus pies como muerto.
Él puso la mano derecha sobre mí y dijo:
—«No temas: Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo.
Escribe, pues, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.»
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“LA FE SE VIVE EN COMUNIDAD”

Cristo ha resucitado y los creyentes que han vivido la experiencia del encuentro con Él, sufren la persecución, lo mismo que la ha sufrido Jesús. El que no vive esta experiencia de fe no entiende nada; en cambio, el que la tiene, es capaz de entrar en el mundo espiritual y comprende el lenguaje con el que se expresa dicha vivencia a través de símbolos, signos… experiencia de vida que se salen de lo normal.
Es importante enmarcar el libro del Apocalipsis donde Juan lo hace: está prisionero, sufriendo, lo mismo que los demás hermanos, la persecución por la fe y por predicar a Jesucristo. Utiliza el lenguaje que solo ellos pueden entender, para darles ánimo en el momento tan duro por el que están atravesando.
Para Juan, el referente para su vida es la comunidad, que se reúne el día del Señor para celebrar la nueva Alianza, que recuerda al Sinaí y le invita a la conversión, a volver a la fuente.
Cristo aparece en medio de 7 candelabros con 7 brazos, indicando que Él es desde ahora el centro de todo el culto, el templo de Jerusalén se ha desplazado a Jesús.
Es importante que no perdamos de vista esto que resuena como un eco de las palabras de Jesús a la mujer samaritana: ha llegado la hora en que “ Los verdaderos adoradores del Padre, tal como él mismo los quiere, deben adorarlo en espíritu y en verdad.» (Jn 4,24), es decir: el templo de Dios es el corazón de cada persona que cree en Él y lo ama y si esto es así



Aleluya Jn 20, 29
Porque me has visto, Tomás, has creído,
—dice el Señor—.Dichosos los que crean sin haber visto.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19‑31
A los ocho días, llegó Jesús

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
—«Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
—«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
—«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
—«Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó:
—«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
—«Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás:
— «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás:
—«¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo:
—«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

“LA EUCARISTÍA, LUGAR PRIVILEGIADO DE ENCUENTRO CON JESÚS

Después de la muerte de Jesús, los apóstoles quedan desconcertados y con una sensación de fracaso impresionante; ha sido un sueño el que han vivido, que ha terminado con una auténtica pesadilla: toda la belleza, la ilusión, la esperanza del primer año, ahora se ha convertido en un problema que les puede costar la vida, lo mismo que le ha ocurrido a Jesús y no saben cómo salir del atolladero.
Era un domingo por la tarde y, estaban reunidos, escondidos, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos”. Describe el texto una situación bien difícil y tensa.
Jesús rompe todas esas barreras y se planta en medio de ellos, con su saludo acostumbrado: “LA PAZ ESTÉ (que equivale a “Está”, pero Él desea que también ellos lo sientan así) CON VOSOTROS”.
Cristo se presenta como LA PAZ que rompe todos los obstáculos, quita todos los miedos y los lanza hacia fuera con una misión: ser portadores de esa misma paz, que restablece la dignidad de la persona a través del perdón de los pecados, con la fuerza del Espíritu Santo.
Es importante que veamos en lo que el evangelio pone el acento: “Es Domingo” “Estaban reunidos”… indicando que es en la comunidad y en la celebración, donde se da el lugar privilegiado del encuentro con el Señor; de hecho, a Tomás que no estaba en ese momento, se le podía haber presentado a él solo en otro lugar y en otro momento y, lo hace al domingo siguiente, “cuando se hallaban de nuevo reunidos en casa y Tomás con ellos”, ahí Jesús vuelve de la misma manera.
Jesús es LA PAZ, que pone todo en su sitio, da la calma, quita el miedo y fortifica la fe; Tomás, que se reíste a creer, porque quiere una prueba tangible, Cristo se la da y le arranca la confesión de fe más perfecta: “Señor mío, y Dios mío”, es decir: aplica a Jesús los dos nombres bíblicos que se le dan a Dios: Yahvé y Elohim.
Al leer hoy este pasaje desde la fe, es imposible evitar el aterrizarlo en nuestras vidas, y concretamente en nuestras eucaristías: ¿Hasta qué punto es referente la Eucaristía de nuestra fe en Jesús? ¿Tiene relación nuestra creencia en Jesús con la eucaristía que nos dejó, como lugar privilegiado de encuentro con Jesús Resucitado? ¿Es nuestra Eucaristía referente de paz, de amistad, de vivencia de fe comunitaria?