miércoles, 27 de enero de 2010

DOMINGO -IV- DEL T. ORDINARIO -C-


PRIMERA LECTURA


Lectura del libro de Jeremías 1, 4‑5. 17‑19
Te nombré profeta de los gentiles
En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles.
Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando.
No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos.
Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.» Oráculo del Señor.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“SIN DIOS ES IMPOSIBLE”

Ubicamos el momento histórico en que Jeremías siente la llamada de Dios: el pueblo en una gran relajación moral y religiosa, se han perdido todos los valores y el pueblo se ha vuelto hostil a cualquier idea que pueda hablarles de Dios.
Es el momento en que está dándose la caída del reino de Judá. En esta situación Jeremías recibe la llamada de Dios para que vaya a su pueblo y le diga que él tiene la culpa de todo lo que está ocurriendo por dejarse guiar por la relajación moral y religiosa.
Esto le cuesta al profeta una serie de ataques impresionantes. Le va a tocar arrancar, destruir, limpiar, plantar… pero no va a ver crecer ni madurar su obra. Esto es tremendamente duro y se necesita ser arriesgado.
Dios sabe bien que es fuerte lo que le está pidiendo a Jeremías y le promete su ayuda pero le exige que tenga una obediencia total, una confianza absoluta y una disponibilidad total a Él; de no ser así sus enemigos se lo comerán –como se suele decir- “No les tengas miedo, no sea que yo te haga temblar ante ellos, ellos lucharán contra ti pero no te podrán”.
La misión para la que ha sido llamado comporta una gran cercanía e intimidad con Dios que será su único apoyo; el momento en el que se separe de Dios caerá, ya que no podrá sostenerse solo. La fuerza del profeta está en Dios: “Yo estoy contigo para liberarte”.

Salmo responsorial 70, 1‑2. 3-4a. 5‑6ab. 15ab y 17 (R.: cf. 15ab)

R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
Se tu mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú,
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
Porque tú, Dios mío,
fuiste mi esperanza y mi confianza,
Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.
R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.
R. Mi boca contará tu salvación, Señor.


SEGUNDA LECTURA


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31‑13, 13
Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande es el amor
Hermanos: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin limites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.
¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará.
Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce.
En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“DESCOMPLICAR LA VIDA”

Pablo ha dejado bien claro cuál es el principio fundamental que ayudará a que el “cuerpo” se mantenga vivo y sano: la UNIDAD y para ello, cada miembro ha de actuar pensando en el beneficio de los demás; la única forma de hacer esto y la única motivación por la que se puede actuar así, será el AMOR, pero un amor que no es algo que podemos encontrarnos o comprar en cualquier sitio, sino que es la respuesta que damos ante el trato que Cristo ha tenido con nosotros.
La comunidad de Corinto se distingue por ser viva u fuerte en la vivencia y el desarrollo de los carismas y cada uno quiere realizar una función cuanto más importante mejor; como actitud es muy buena, ante esta preocupación, Pablo deja bien sentado cuál es el carisma más importante que va a constituirse en motor de todos los demás: EL AMOR. (agape)
Pablo hace un canto al AMOR precioso que no es sino la puesta en practica del mandamiento que Cristo nos dejó despojado por completo de todas las estructuras y condiciones que se le suelen poner: el amor que es paciente, bondadoso, sin orgullo ni jactancias. Es amable, no es egoísta ni se irrita, ni lleva cuentas del mal, se alegra en la Verdad; lo excusa, lo cree, lo espera y lo aguanto todo… El amor descomplica lo enrevesado y lo simplifica todo, porque la verdad es siempre lo más simple y sencillo.
Este don está por encima de todos y sin él no es posible realizar ninguna función dentro del cuerpo de la iglesia.
El día que la iglesia entera (cuerpo de Cristo) se convenza que sin este don, principio y fundamento de ella (“En esto conocerán que sois de los míos” Jn. 13,35) no puede tener una palabra creíble y un amor que se sale de las estructuras y se acerca al hombre, tal como hizo Jesús.

Aleluya Lc 4, 18
El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 21‑30
Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: -“Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.”
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían: -“¿No es éste el hijo de José?”
Y Jesús les dijo: -“Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.”
Y añadió: -“Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.”
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

DECLARACIÓN DEL AÑO JUBILAR”
Jesús entra en la sinagoga de su pueblo, como tenía por costumbre cada sábado. Todos lo conocen desde pequeño, allí están todos sus amigos y amigas, sus parientes; todos conocen a su familia y saben de dónde viene; cuando termina de leer el texto de Isaías, que le ha ofrecido el rabino, en donde se proclama el jubileo, Jesús se levanta sintiéndose el “goel” (el pregonero que anuncia) y hace una lectura actualizada del pasaje; todos se quedan extrañados: Jesús considera que están en una situación de hundimiento total, no tienen ya otra esperanza y no les queda más remedio que apelar a Dios, que es el sentido del jubileo: cuando ya no quedan más recursos, pues la ley se pone de parte de los explotadores, queda todavía el último: el pueblo eleva el recurso a Dios que es la última y suprema instancia; Jesús siente que ese recurso ha llegado a Dios, que lo ha escuchado y el signo evidente de que es así, es que Él se encuentra entre ellos y está dispuesto a llevarlo adelante, ya que él se siente lleno de ese espíritu de liberación.
Pero resulta que Jesús no responde a la imagen que ellos tienen de profeta: no ha sido consagrado por nadie, no ha sido elegido por nadie, no es sacerdote del templo, ni doctor en leyes… su autoridad se apoya solo en Dios.
El pueblo se ha acomodado a otra estructura y se ha olvidado ya de los antiguos profetas, aunque siga leyéndolos y proclamándolos, pero están fuera del corazón, éste ha sido ocupado por otras voces y por otras propuestas.
El grito de liberación que anuncia Jesús no es aceptado por sus vecinos, ellos prefieren otra cosa y no a alguien que les quiera comprometer a un cambio, más bien se quedan escépticos e incluso se le ponen en contra y lo expulsan del pueblo. Dice el narrador que Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba. Se quedaron sin profeta. Exactamente lo mismo que le pasó al profeta Jeremías, el pueblo no está dispuesto a hacer cambios en sus vidas.
La gente se queda más bien en lo accidental: “¿Pero no es éste el hijo de José? ¿Por quién se tiene?. Ellos esperan signos portentosos que indiquen la presencia del Mesías, pero a Jesús lo llevan viendo treinta años entre ellos y no le encuentran nada de especial. La verdad que les anuncia Jesús no coincide con las expectativas que ellos tienen.
La historia se sigue repitiendo: cuando la religión se acomoda al sistema y sus intereses se confunden, entonces ya no es Dios quien ilumina y el profeta denuncia el autoengaño en el que entramos, entonces molesta y se le expulsa porque resulta molesto, no nos deja acomodarnos y, el pueblo que expulsa a sus profetas, está condenado a morir en el silencio y en el gregarismo, convirtiéndose en una masa informe en manos de los oportunistas de turno, que con cuatro promesas y cuatro migajas lo conforma y lo estruja hasta quitarle la vida y destruirlo.
El gran problema que tal vez tenemos hoy en la iglesia es éste: hemos olvidado la dimensión profética de Jesús y de la iglesia y vivimos demasiado preocupados en adaptarnos al sistema que hay establecido. Incluso estamos viendo que ya no se puede seguir como teníamos costumbre y pedimos sacerdotes para que nada se mueva y todo continúe, pero no nos hacen gracia los profetas, no sentimos la necesidad de ellos, estamos muy cómodos. Una iglesia que no necesita de los profetas se queda sin ellos y se tiene que acomodar al amparo del orden establecido y no a las directrices de Dios

martes, 19 de enero de 2010

DOMINGO -III- DEL T. ORDINARIO -C-


PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Nehemías 8, 2-4a. 5‑6. 8‑10
Leían el libro de la Ley, explicando el sentido

En aquellos días, el sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era mediados del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley.
Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: -“Amén, amén.” Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.
Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura.
Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: -“Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis.” Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron: -“Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.” Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


DIOS, REFERENTE PARA EL PUEBLO”

El pueblo ha vuelto del exilio (año 444) necesitan volver a reunirse y a organizarse como pueblo; tienen que buscar un punto de referencia al que puedan mirar para ponerse de acuerdo. En el exilio han estado como esclavos obedeciendo las órdenes que les han dado. Ahora, como hombres libres, cada uno tiene que tomar su iniciativa, pero han de tener un referente común para ponerse de acuerdo.
No existe otro referente que la palabra de Dios, la ley, esa voluntad de Dios que los escogió como pueblo y les dio el camino a seguir.
El sacerdote y escriba Esdras convoca al pueblo para una celebración litúrgica en torno a la palabra de Dios que termina en una mesa compartida; esta es la estructura de una celebración festiva en la que la alianza, que es el motivo de la alegría y de la fiesta, se celebra como acción de gracias y como expresión de solidaridad.
La asamblea escucha en silencio y acoge en el corazón las palabras de la ley, que son las cláusulas del pacto hecho con Dios y que ellos han olvidado; el resultado del olvido ha sido el exilio y la destrucción del pueblo.
La escucha de la palabra le hace entrar al pueblo en un proceso de conversión que le hace sentirse comprometido con esa palabra, que es la expresión de la voluntad de Dios.
Cuando a una persona o a la sociedad le quitas los referentes donde pueda mirar para conducirse y para poder valorar su conducta, se queda completamente a la deriva y a merced del primero que le hace una propuesta, o de lo contrario, se precipita en su autodestrucción.
La expresión concreta de esta situación la encontramos hoy en el relativismo y en el subjetivismo en el que se está queriendo hacer que entre la sociedad, con lo que le rompemos el horizonte y la esperanza entrando en su descomposición.

Salmo responsorial 18, 8. 9. 10. 15 (R.: Jn 6, 63c)

R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. .
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
La voluntad del Señor es pura y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío. R.
R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 12‑30
Vosotros seis el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro

Hermanos: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.
Si el pie dijera: «No soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso.
Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo.
El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito.» Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan.
Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los que menos valían.
Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros.
Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan.
Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.
Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas.
¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“LA UNIDAD, OBJETIVO PRIMORDIAL”

La comunidad cristiana, como el pueblo de Dios ha de tener los referentes sobre los que se estructure. Pablo deja bien claro con un ejemplo sencillo que todo el mundo entiende la imagen de la iglesia, comparándola a un cuerpo que tiene muchos miembros, pero un solo principio vital que los vivifica a todos; esa vida del cuerpo es el espíritu Santo que da vida a cada miembro y hace que realice su función.
Hay varios aspectos que Pablo deja bien claros: la UNIDAD: el cuerpo es uno, el principio que lo vivifica uno, la acción de los miembros está dirigida a un único objetivo: la marcha del cuerpo.
LA DIVERSIDAD: En el cuerpo existen muchos y diversos miembros pero todos actúan por el único y mismo fin: el bien del cuerpo.
PRINCIPIO DE PERTENENCIA: El principio de pertenencia o incorporación al cuerpo es el bautismo, que es el nacimiento a esta nueva realidad, cuyo principio vital es el Espíritu Santo.
Otra de las ideas que deja Pablo bien claras es la absoluta IGUALDAD: las diferencias sociológicas, religiosas, culturales, políticas quedan abolidas, porque todos somos partes del mismo cuerpo; serán distintas, eso sí, las funciones que cada uno realiza, pero la igualdad es básica, ninguno actúa en beneficio propio, aunque la unidad los beneficia a todos.
Si todos hicieran lo mismo, ya no sería un cuerpo, sino un monstruo: “ Si todo fuera ojo… si todo fuera oído…” Por tanto, el peor fallo que puede cometer la iglesia es la ruptura de la UNIDAD que proviene del intento de alguno de sus miembros en erigirse por encima de los demás y pretender que lo sirvan o manipular el cuerpo para desarrollar sus intereses, o también el prescindir de los demás y despreciarlos: “El ojo no puede decir a la mano “no te necesito” ni la cabeza a los pies “no os necesito …”


Aleluya Lc 4, 18
El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 1‑4; 4, 14‑21
Hoy se cumple esta Escritura

Excelentísimo Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: -“Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”” Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

“LA MISERICORDIA POR ENCIMA DE TODO”

S. Lucas comienza el relato evangélico con el episodio en la sinagoga de Nazaret donde Jesús asume ser el vocero (goel) que anuncia el año de gracia (jubileo) y al mismo tiempo se proclama a si mismo el primer signo de esa presencia de Dios que ha oído el clamor de los pobres y ha decidido venir en su ayuda.
Podríamos decir que este pasaje es el discurso inaugural y programático de la actividad pública de Jesús como Mesías (Ungido por Dios).
Es interesante ver la lectura que hace Jesús del profeta Isaías: en ella acentúa la acción liberadora universal y gratuita de Dios y quita toda la dimensión moralizante y castigadora que tiene el texto de Isaías; de hecho el que no leyera la frase “Me ha enviado para anunciar un día de venganza para nuestro Dios”, fue algo que causó un fuerte disgusto entre la gente.
Esta situación tiene una fuerte incidencia en la postura tradicional y actual que hemos venido manteniendo los cristianos: nos ha preocupado mucho más la pureza de las formulas y de la doctrina que el atropello y el dolor de la gente, se ha puesto más atención en el pecado de la gente que en el sufrimiento, mientras que Dios se ha presentado como el Dios que está atento al dolor de sus hijos, más que a sus fallos.
En el cristianismo, el verdadero hombre de Dios no es el que cierra los ojos al dolor de sus hermanos y lo trasciende, sino aquel que lo hace suyo y lo sufre junto a él y por eso se lo encuentra al lado de los más desvalidos y marginados por la sociedad.
Pero parece que esto se nos ha olvidado y más en estos tiempos que vivimos, en los que se mira con lupa lo que alguien ha dicho y se pasa de largo frente a lo que vive; es más, puedes instalarte en un individualismo absoluto en el que se confiesa que no quieres saber nada de nadie, viviendo la fe como un asunto completamente privado y nadie te dirá nada, pero en el momento en que se te ocurre abrir la boca denunciando la injusticia o el atropello, o diciendo algo políticamente incorrecto, inmediatamente estás en los medios de comunicación o te están diciendo que “no se debe utilizar el púlpito para meterte en política”, pero luego sí se aplaude cuando la iglesia bendice los logros del que está en el poder.
Es tremendamente desconcertante escuchar que “la iglesia debe dedicarse a lo suyo”, pero es que resulta que lo suyo es esto: “Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
La Iglesia, si quiere ser la de Jesús, debe seguir su misma misión, que consiste no en una salvación privada o una unión con el Ser Superior, como las doctrinas orientales, sino en buscar la salvación integral del hombre, que lo abarca todo: desde su espíritu, hasta su mesa, su trabajo o sus relaciones con los demás. Y por eso su evangelio es una gran noticia de salvación.
Jesús asume que esta gran noticia que proclama es actual, que se está dando en Él: con Él han empezado estos nuevos tiempos que anuncia el profeta. Esta nueva dimensión va dirigida principalmente a los pobres que la sociedad ha marginado y les ha quitado todos sus derechos; desde ellos es desde donde comienza todo, pues Dios ama a todos los hombres por igual y no hace distinciones; ante Dios no hay marginados, por eso, justamente, se pone a su lado: porque todo el mundo los excluye, y por eso su noticia es alegría para los pobres pues es en Él donde pueden encontrar intacta su dignidad.


martes, 12 de enero de 2010

DOMINGO -II- DEL T. ORDINARIO -C-





PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 62, 1‑5
La alegría que encuentra el esposo con su esposa, la encontrara tu Dios contigo

Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán “Abandonada”, ni a tu tierra “Devastada”;
a ti te llamarán “Mi favorita”, y a tu tierra “Desposada”,
porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá marido.
Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“LA FIDELIDAD DE DIOS FRENTE A LA TERQUEDAD DEL PUEBLO”
El momento histórico se sitúa en el año 538 a. C. en el que Ciro da un edicto por el que se concede la libertad a todos los exiliados israelitas y se les permite la vuelta a su tierra y la reconstrucción del templo.
El profeta hace una interpretación de este acontecimiento como una manifestación clarísima de Dios que ha puesto su mano en el corazón de Ciro para que conceda la libertad a los israelitas.
Es un gesto que indica el perdón que Dios ha dado a su pueblo, quien, como mujer adúltera, lo ha abandonado y Dios lo acoge de nuevo y borra todos sus pecados.
El hecho lo describe como una escena de boda en la que el novio a coge a la novia y la desposa como su mujer amada y preferida, sin tenerle en cuenta ninguna de sus equivocaciones del pasado.
En el pasaje hay algo que es interesante: no aparece ningún movimiento de arrepentimiento, de conversión, de cambio, de gratitud como respuesta por parte del pueblo, ni tampoco su fidelidad, su reconocimiento… lo que aquí queda claro y patente es el amor gratuito y total por parte de Dios que sigue dispuesto a brindar de nuevo su alianza de amor con su pueblo.
El profeta presenta con toda claridad la fidelidad de Dios, su amor incondicional; la fidelidad y la respuesta del pueblo será otra historia muy distinta, es más: la grandeza y la gloria de Dios no será reconocida por el pueblo, sino por otros pueblos extranjeros y por otros reyes que quedarán maravillados por los portentos que Dios hace con su pueblo, pero no por el reconocimiento que el pueblo hace del bien recibido.
El tema sigue candente, como si fuera la asignatura pendiente del ser humano: la incapacidad de reconocer el bien que ha recibido y responder con gestos de agradecimiento y lealtad, siendo capaz de asumir su propia ruina antes que dar su brazo a torcer.

Salmo responsorial 95, 1‑2a. 2b‑3. 7‑8a. 9‑10a y c (R.: 3)

R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Proclamad día tras día su victoria,
contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor.
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: *El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente.+
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 4‑11
El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece

Hermanos:
Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.
Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A éste le han concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“LA TENTACION DE LA AUTOSUFICIENCIA”

Pablo se dirige a la comunidad de Corinto, que es una iglesia viva y pujante, en la que los carismas tienen una fuerza enorme y cada uno es responsable de lo suyo convirtiéndose la comunidad en un referente para otras comunidades eclesiales.
No obstante, acecha el peligro y la tentación de la autosuficiencia: creerse cada uno de sus miembros poseedor exclusivo del Espíritu y, por tanto, único experto en su materia y pueden olvidarse de algo que es clave: los carismas no son bienes particulares, sino del Espíritu, que es quien los reparte según conviene al cuerpo, que es la iglesia, y no al individuo; por tanto, para que un don pueda considerarse signo de la presencia viva del Espíritu Santo, ha de estar en conexión y en función del resto del cuerpo, para el bien común y no en contra de este o para el bien privado.
Un carisma que no ayuda al crecimiento del resto, no es expresión del Espíritu Santo. La verdadera caridad, el signo de la verdadera presencia del Espíritu Santo, está en la capacidad de colaboración entre los creyentes, que hacen lo posible para hacer crecer al cuerpo entero.
Esto tiene una importancia enorme en nuestros días, ante la multitud de expertos que creen tener cada uno la receta de la verdad y, sobre todo, saben siempre cómo deben actuar los demás pero jamás se enteran de cómo han de actuar ellos.


Aleluya 2 Ts 2, 14
Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra gloria la de nuestro Señor Jesucristo.

EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1‑11
En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
-“o les queda vino.”
Jesús le contestó:
-“Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.”
Su madre dijo a los sirvientes:
-“Haced lo que él diga.”
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
-“Llenad las tinajas de agua.”
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó:
-“Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.”
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
-“Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.”
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.
Palabra del Señor

REFLEXIÓN


“JESÚS ES EL VINO DE LA NUEVA ALIANZA”

El domingo anterior veíamos como Dios Padre hace la presentación de Jesús en el Jordán: Él es “Su Hijo amado”
Ahora, en Caná de Galilea es Jesús mismo quien se manifiesta e indica por dónde va su “mesianismo”: no es un político de esos iluminados que van por el mundo dándoselas de mesías salvador del pueblo.
Para S. Juan este es un momento muy importante en el que va a exponer cómo es el modelo de todos los signos o manifestaciones que Jesús hará de la presencia del reino de Dios entre nosotros.
Lo importante de cada uno de los signos que hace Jesús será siempre: la manifestación de la gloria de Dios y la oferta de la fe, de forma que: si no es percibido así, no produce efecto en la persona; de hecho, mucha gente vio cosas maravillosas en Jesús y en lugar de creer en la presencia de Dios en aquellas manifestaciones, salieron escandalizados.
Todo el contexto del milagro de Cana nos está hablando del programa de Jesús: El ha venido a realizar la Nueva Alianza de Dios con los hombres con la que va a cambiar radicalmente la situación del hombre. Para esta manifestación aparece el ecenario de una boda, con clarísima resonancia bíblica: un matrimonio es una alianza de amor. En este matrimonio se acaba el vino que es el instrumento que anima la alegría de la boda y aparece un vino nuevo que ha sustituído al agua de las purificaciones rituales; Cristo ha roto todos los protocolos y se ha convertido en el vino nuevo, en el único motivo de alegría, en el único que purifica.
En este escenario aparece María, atenta a las necesidades de los contrayentes e intercediendo para que no se acabe la alegría… Ella es la imagen visible de la iglesia, la esposa de Cristo, sujeto de la Nueva Alianza que confía plenamente en su esposo y se deja en sus manos: “Haced lo que Él os diga”.
Este es el marco en el que Jesús encuadra también una de las realidades humanas más importantes: la unión del hombre y de la mujer que nacieron y fueron creados para amarse y como fruto del amor generar la vida y en ella la imagen de Dios a semejanza de cómo Él lo hace.
El pasaje de hoy y todo la trama que nos presenta la palabra de Dios: el afán de busqueda del hombre, como el padre o la madre que no se conforma con dejar desamparado a su hijo y hace todos los posibles por recuperarlo y reconducirlo a la felicidad… necesariamente nos acerca a la realidad de la familia, del matrimonio actual en donde tantas veces existen desestabilizaciones (se acaba el vino) y cuando esto ocurre entra el desorden y el caos; lo que estaba llamado a ser una fiesta en la que la alegría es la base de toda las relaciones, se convierte en un problema y cada uno acusa al otro de tener la culpa y de ser el causante del desastre.
En esta situación el camino fácil es la ruptura, pero no es precisamente el más eficaz ni el que devuelve la alegría y la estabilidad a la “fiesta”.
Con frecuencia se olvida que a esta fiesta fue invitado Jesús y María que ambos la hacen suya y se implican hasta el punto que en el momento en que entra el problema, cuando éste llega al esposo ya está resuelto. N
o deja de doler el ver cómo algo tan grande y sagrado que Dios toma para que sea signo de su amor y su presencia entre los hombres, hayamos sacado a Dios de él y lo hayamos degradado hasta ponerlo muy por debajo del nivel primario de los animales convirtiéndose en intrumento no de vida, sino de opresión y degradación humana y hasta en instrumento de comercio y explotación.

viernes, 8 de enero de 2010

DOMINGO -I- DEL T. ORDINARIO -Bautismo del Señor- C-




PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de (Isaías 42, 1‑4. 6‑7
Mirad a mi siervo, a quien prefiero

Así dice el Señor:
“Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará,
hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano,
te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.”
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“EL PODER DEL AMOR”

La imagen que nos presenta aquí el profeta Isaías es la de un siervo que sufre y que encarna la situación por la que atraviesa el pueblo o también la de algunas personas que sufren y que luchan para librar al pueblo de la situación en la que se encuentra.
En el N.T. la imagen de este siervo que sufre y que lucha es aplicada a Jesús.
El “Siervo” que presenta la lectura es la persona a la que se le ha encargado la misión de levantar al pueblo de la postración en la que se encuentra y la de restaurar la alianza con Dios rota por el pueblo.
Para poder hacer todo esto, es necesario una persona especial escogida por Dios y llena de su Espíritu capaz de realizar esta empresa.
El pasaje nos muestra la actitud cómo se ha de presentar para realizar esta misión, por supuesto, de una forma completamente diferente a como lo haríamos nosotros: sus armas no son la violencia, el poder, las armas, la opresión, la guerra, la imposición... sino todo lo contario: serán la sencillez, la bondad, la humildad, la escucha, la paciencia, el perdón...
Pero este “Siervo” aparece dotado de una gran capacidad de aguante del sufrimiento y de paciencia. Las armas que utilizará serán las de la paz.
Él va a restaurar al hombre caído restaurando su naturaleza humana y recuperando la libertad de los hijos de Dios para todos.


Salmo responsorial 28, la y 2. 3ac4. 3b y 9b‑10 (R.: 11b)

R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica.
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz. .
El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz. .


SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34‑38
Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
-“Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“EL BAUTISMO, SELLO DE IDENTIDAD”

El pasaje del libro de los Hechos nos muestra el momento en que Pedro va a bautizar a Cornelio en Cesarea y hace referencia al bautismo de Juan como algo que sirve de preparación para lo que traería Jesús: mientras Juan no realiza más que un rito penitencial, Jesús ha roto todos los esquemas y con su bautismo ha restaurado la naturaleza humana con lo que ya no hay barreras y todos los hombres participan de su salvación; es por lo que encuentra sentido el bautismo de Cornelio: todos los hombres de todas las razas, lenguas y culturas están llamados a la salvación sin diferencia ni distinción.
Jesús ha hecho de la humanidad un único pueblo de hijos de Dios. Esto ha sido un anuncio de salvación para toda la humanidad.
Frente a esta realidad que Cristo nos trae, derribando todo tipo de barreras, incluso las más fuertes, como podría ser la barrera entre Dios y los hombres, frente a esta actitud por parte de Dios, contrasta la de los hombres que no hacen otra cosa que levantar barreras con el racismo, los nacionalismos...

Aleluya . Mc 9, 7
Se abrió el cielo, y se oyó la voz del Padre:
«Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 15‑16. 21‑22
Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
-“Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.”
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
-“Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”
Palabra del Señor.

“CADA UNO EN SU SITIO”

S. Lucas quiere dejar bien claro cuál es la diferencia entre el bautismo de Juan y el de Jesús: Lo que Juan hace no es más que un rito de purificación que expresa el arrepentimiento y la conversión de los pecados; el Bautismo de Jesús significa la transformación total de la persona que ha sido llenada por el Espíritu Santo y hecha hija de Dios.
Otra cosa que quiere dejar clara es la figura de cada uno: Juan no es más que el que viene preparando la venida del que ha sido anunciado por todos los profetas, el no hace sino preparar el camino para que entre Jesús; lo que hace, su bautismo, no es más que una preparación para poder recibir el que trae Jesús; él mismo se considera indigno de desatar la correa de la sandalia de Jesús.
Jesús, en cambio, es el esperado, el anunciado por los profetas, el que tenía que venir y el momento de su bautismo se convierte en la presentación ante el pueblo por parte de Dios Padre de Jesús como el Mesías ungido y lleno del Espíritu Santo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”.
La aclaración que hace S. Lucas no es gratuita ni algo que responda a unos intereses particulares, sino a algo que fue necesario aclarar ya que en los primeros momentos de la vida de la iglesia ya hubo problemas por este tema: los discípulos de Juan comenzaron a oponerse a los de Jesús porque sostenían la primacía de Juan sobre Jesús ya que Éste se había dejado bautizar por Juan y, por tanto, se había hecho discípulo suyo.
En otro orden y de otras formas, la controversia sigue hasta nuestros días: hay gente que sigue identificando el bautismo de Jesús con el de Juan, es decir: vemos que ni aquellos primeros, ni después de 2000 años los siguientes, siguen sin interesarse ni asumir lo que ocurrió con la venida de Jesús y seguimos midiéndonos en cotas de poder en lugar de mirar a Juan y a Jesús.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

DOMINGO -II- DESPUES DE NAVIDAD -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1‑2. 8‑12
La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades.
En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.
El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: -"Habita en Jacob, sea Israel tu heredad."
Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás.
En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“SABIDURÍA DE DIOS VS. ESTUPIDEZ HUMANA”

El autor del libro del Eclesiástico hace un canto de alabanza a la sabiduría de Dios que la considera como una persona distinta a Dios. Esa sabiduría es la que rige y lo ordena todo y se expresa con la Palabra de Dios; esta Sabiduría es el espíritu de todas las leyes, el orden que rige todo el universo.
El autor la compara con la niebla que inunda un bosque y lo llena hasta el último rincón humedeciéndolo y llenándolo de vida; de la misma manera, la Sabiduría de Dios llena la tierra. Ella fue la que dio el orden y la vida a toda la creación.
Con la venida de Jesús, nosotros acoplamos esta imagen de la sabiduría de Dios al Espíritu Santo que lo llena todo y le da vida; esta “Sabiduría” o “Presencia de Dios”, se hace material y sensible en la persona de Jesús el momento que se encarna y vuelve a llenarlo todo el momento de su resurrección.
La Sabiduría es la fuerza de Dios que transforma, ilumina, crea, da vida y esperanza al hombre; esta Sabiduría es Jesús que ha cambiado y ha vivificado la realidad del mundo.
Pero no podemos olvidar que junto a esta SABIDURÍA de Dios que lo llena todo, está el hombre que desde siempre ha querido contraponer la suya a la de Dios y continúa haciéndolo: en el principio rompió el orden que dios le había puesto para que pudiera ser feliz y en la actualidad sigue pensando y organizando las cosas pensando que la verdadera felicidad está en destruirse a si mismo y al universo.



Salmo responsorial Sal 147, 12‑13. 14‑15. 19‑20
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R.
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.


SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3‑6. 15‑18
Nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“EL GRAN REGALO DE DIOS”

Pablo, al meterse a fondo en esa realidad que nos ha regalado Dios: JESÚS; y constatar lo que significa para nosotros su venida y su presencia, no puede dejar de exclamar expresando su admiración ante tanta grandeza.
El himno a Cristo hace referencia en la primera parte (v. 3-6) a toda la historia de la salvación cuyos protagonistas son: el Padre, Cristo y el Espíritu Santo que viven y existen movidos por un único principio: EL AMOR
Pablo intenta dar una explicación y pone a Dios Padre como principio y fin de todo; el Hijo es quien realiza todo lo que el Padre ha pensado y desea para el hombre, es decir: Cristo es la personificación de todo lo que el Padre vive siente y piensa y el Espíritu Santo es el gran regalo que nos hace a todos de participar en su vida y en la salvación. Dios se siente glorificado cuando el hombre acepta este regalo y es feliz por ello.
Sentir que ocupamos un puesto dentro de “La vida” de Dios, es algo que escapa a todo cálculo humano y a toda imaginación, por muy desorbitada que sea y suscita inmediatamente un deseo y una necesidad imperiosa de dar gracias a Dios por todo lo que nos ha dado.
El problema que tenemos es por querer que Dios se ajuste a nuestros esquemas y, sobre todo, cuando queremos que Dios defienda nuestros intereses y le obligamos a que asuma como suyo lo que nosotros hemos establecido y queremos que actúe como cada uno de nosotros nos conviene; ahí perdemos todo el horizonte y la capacidad para gozar con la grandeza que nos ha dado


Aleluya cf. 1 Tm 3, 16
Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos.
Gloria a ti, Cristo, creído en el mundo.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1‑18
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: “Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."”
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.
Palabra del Señor.



REFLEXIÓN

“LA LUZ BRILLA EN LA TINIEBLA, PERO ÉSTA SE RESISTE”

La sabiduría divina de la que nos habla la primera lectura (Ecclo. 24) existía con Dios desde siempre, antes que fuera creado el universo, que es fruto de la acción de ella.
S. Juan, como el autor del Eclesiástico, o como S. Pablo, también habla de esa dimensión de Dios preexistente, antes, incluso, del tiempo, que llega a hacerse presente en la historia del hombre; esta Sabiduría es la Palabra de Dios, la expresión de su ser, que toma figura humana y se hace visible en Cristo o sensible al oído humano con su voz: “El Verbo se hace carne”. En Jesús, el hombre puede contemplar el rostro de Dios y sentir el amor infinito de Dios.
Sin embargo, los hombres prefirieron ignorar todo esto, seguir en la oscuridad de la mentira; hemos preferido quedarnos en cosas perecederas, materiales, hechas por los hombres, antes que dejarnos iluminar por la luz de la sabiduría de Dios que fue capaz de crear el universo y darle la vida.
La criatura no quiere reconocer a su creador, se rebela contra Él y lo sustituye por el dinero, por el poder o por la política.
El hombre, cuanto más desarrollado se considera, más demuestra su ignorancia y su incapacidad para asumir todo lo que Dios ha puesto en sus manos. Estoy pensando en aquella persona que jamás tuvo lo indispensable para vivir y de repente le toca en la lotería un montón de millones y se levanta creyéndose el dueño del mundo, tratando a todos a patadas, creyendo que lo sabe todo y dando la última palabra en todo, creyéndose el más inteligente y sintiéndose el centro del mundo…El mundo en el que vivimos es una triste evidencia de esto que estamos comentando y vemos que cuanto más intenta apartarse de Dios, más daño produce a todos los niveles y vuelve a repetirse la imagen del Génesis en donde el hombre aparece como una maldición para la tierra. Este es el resultado de la “sabiduría” humana cuando se establece en oposición a Dios.

domingo, 27 de diciembre de 2009

SANTA MARIA MADRE DE DIOS 1 de Enero -2010-



PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Números 6, 22‑27
Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

El Señor habló a Moisés:
-“Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti y te conceda la paz.”
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.”
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“SHALOM, AMIGOS”

El pasaje del libro de los Números nos recuerda la bendición que el rey o el sacerdote hacían sobre el pueblo al comenzar el año, invocando a Dios para que concediera al pueblo su favor. Al mismo tiempo se invocaba su nombre para que fuera Dios quien presidiera todas las acciones del pueblo.
La palabra “SHALOM” con la que se bendice y se saluda al pueblo tiene un contenido muy amplio y significa “PLENITUD” de vida en todos los aspectos: material, espiritual, integridad de la vida que hace al hombre que viva en armonía consigo mismo, con dios y con el universo entero.
El “SHALOM” con el que se saluda al pueblo sería el deseo de poseer el estado perfecto de plenitud de la PAZ que Dios concede al hombre que vive en el amor, en la justicia y en la verdad; estado del que es prototipo Jesús, el “Hombre Nuevo”.


Salmo responsorial Sal 66, 2‑3. 5. 6 y 8 (R.: 2a)

R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4‑7
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abba! Padre.” Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“JESÚS ROMPE TODAS LAS BARRERAS”

S. Pablo Se dirige a los gálatas hablándoles de Jesús que se ha encarnado, pero para poder hacerlo, ha encontrado un terreno preparado, abierto a su presencia y dispuesto para que en él crezca Jesucristo y la semilla de su Reino sin estorbos de ningún tipo, este terreno ha sido MARÍA
Con la venida de Jesús se ha dado la plenitud de los tiempos, el cumplimiento total del proyecto primero de Dios que quiso vivir con los hombres a quienes hizo a su imagen y para que vivan amándose, a semejanza de Dios y construyendo un mundo de paz y de justicia.
Con la venida de Jesús, Dios ha entrado en la naturaleza humana y la ha transformado; ha sido la nueva creación del hombre. Pero toda esta gran obra de transformación del hombre y del mundo la ha podido realizar gracias a la colaboración incondicional que le ha prestado María
Para Pablo, el gran signo de esta transformación esté en poder llamar a Dios “ABBA”. Esta Gran realidad se da en el “SÏ” incondicional de María que aceptó ser instrumento en manos de Dios para que Él realizara su obra de restauración y de liberación.
No podemos dejar a un lado este referente de la Virgen ante el proyecto que a cada uno se nos presenta: dios seguirá estableciendo su reino si es que nosotros nos ponemos a su disposición o por el contrario, el reino se anquilosará si es que nosotros nos oponemos y preferimos vivir en las tinieblas, en la mentira, en la injusticia, en el engaño, en el atropello de todos los derechos. Dios rompió con Jesús las barreras, pero nosotros seguimos levantado cada día otras nuevas.

Aleluya Hb 1, 1‑2

En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas.
Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16‑21
Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

“SERÁ LO QUE TÚ DECIDAS”

El texto nos vuelve a presentar el momento en el que los pastores se encuentran con Jesús y vuelven a sus rebaños llenos de alegría y de ternura por lo que acaban de ver y experimentar: un niño que ha nacido entre ellos, en la más absoluta pobreza; una pareja de jóvenes a quienes no se les ha querido dejar un puesto en la posada, porque para los pobres no hay puestos en la sociedad, esa es la suerte de los pobres.
El pasaje lo podemos mirar desde dos niveles: el primero es el nivel de Dios: Algo que escapa a cualquier comprensión o a cualquier tipo de imaginación: que todo un Dios, infinitamente sabio, poderoso… haya prescindido de su condición de Dios y se haya unido a los más débiles, haciéndose un niño indefenso y dependiente de personas marginadas, que no tienen posibilidad de ofrecerle ni un sitio digno para nacer. Esto es algo que escapa a todos nuestros cálculos y, como los pastores, lo único que nos llena es de ternura ante un niño en esas condiciones. No somos capaces de llegar más allá.
El segundo nivel es el que viven José y María: esto excede a cualquier otra experiencia humana: la idea que ellos tienen de Dios, es imposible ajustarla al espectáculo que se les presenta delante: por un lado María, ella se siente madre de aquella criatura que se ha generado y ha ido creciendo en su vientre y José, un hombre que no entiende nada, que solo tiene una cosa: un amor absoluto y total a María y una fe ciega en Dios. Ambos se encuentran con esta realidad que les sobrepasa, sin saber qué hacer y sin tener idea de quién es este niño, que ha aparecido en sus vidas, pues no responde al esquema que ellos tienen de Yahvé-Dios.
Ante todo este lío, María y José solo tienen una cosa cierta: este niño que se ha gestado en las entrañas de María, que José ha asumido como suyo por el amor que tiene a María y que Dios le premia dejándolo que sea él quien le pone el nombre. No alcanzan a ver más allá y se dejan en manos de Dios, que sea Él quien guíe los hechos, pero siempre puestos a su servicio, por lo que están dispuestos a dar sus vidas.
Es el misterio del amor de Dios que lleva a los hombres a vivir las experiencias más fuertes y extraordinarias que alguien pueda imaginar, algo que escapa a todas las posibilidades y a todos los esquemas humanos. Es el misterio de la fe que nos rompe todos los cálculos y todos los esquemas y nos mete en una dinámica fascinante.
Esta realidad es algo que no se puede contar, pues es difícil explicar, pero es más difícil entender; es necesario dejarse coger por ella y vivirla. Las cosas de Dios son así
Con todo este marco de referencia nos metemos en este nuevo año; mucha gente me ha dicho: “Dios quiera que no vuelva a repetirse otro “09” como el que hemos atravesado”.
Todos deseamos algo nuevo, algo mejor; nos surgen un montón de preguntas, de inquietudes, de esperanzas… ¿Cómo se desenvolverán las cosas? ¿Cómo nos irá en nuestra vida, en nuestros negocios, en nuestro trabajo, en nuestros estudios…?
Hay dos posibilidades de vivir este nuevo año y que nos van a dar dos dimensiones completamente distintas: la primera, coger la postura de José y de María: “Aquí estoy, Señor, completamente a tu servicio y dispuesto a dejar que seas Tú quien disponga, yo haré lo que Tú mandes…” Y con toda seguridad viviremos algo sorprendente que excederá todas nuestras expectativas.
La segunda postura será la de Belén, la de Herodes y la de todos los acomodados de Israel: no se quedaron tranquilos hasta que mataron al que les trajo la vida y la libertad para quedar hundidos en la esclavitud y en la desgracia. La historia siempre se repite aunque cambie las formas. Este año no va a ser ni mejor ni peor que el pasado, sino que será como nosotros digamos que sea.

lunes, 21 de diciembre de 2009

SAGRADA FAMILIA -C-


PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2‑6. 12‑14
El que teme al Señor honra a sus padres

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole.
El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros;
el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas.
La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“GOZAR POR ENCIMA DE AMAR”

El pasaje del libro del Eclesiástico es un comentario formidable al 4º Mandamiento del Código de la Alianza (Ex. 20,12).
Es un principio fundamental basado en el respeto y el cariño que debemos a aquellos que nos dieron la vida, nos enseñaron a andar y a hablar y a ser personas. Es un principio básico y elemental de la humanidad, es algo que pertenece a la naturaleza de la humanidad y está por encima de cualquier religión o sistema que se establezca, es algo; fallar en esto, es tener perdidos completamente los papeles.
El texto deja claro la estrecha relación que existe entre honrar a Dios y honrar a los padres, pues ellos son la imagen más cercana que tenemos de Dios ya que, como base, está el amor que los padres tienen a los hijos. No apiadarse de los padres, despreciarlos, o abandonarlos en un momento de dificultad es despreciar a Dios y, al mismo tiempo establecer las reglas de juego que queremos para nosotros.
El respeto, el honor y el cariño que un hijo debe a sus padres tiene una gama enorme que va desde la obediencia y la sumisión que le debe en la niñez y en la juventud, pasando por el respeto que le ha de tener en la época de madurez y el cuidado y cariño que le debe en la etapa en que el padre es anciano.
Tener esto claro es un acto de adoración a Dios y de dignidad de la persona que indica su sensatez y su cordura; esto es algo que nunca se olvida y servirá como “reparación de los pecados”.
Cuando miramos esto, que pertenece a la sabiduría y a la lógica más elemental humana, que está enganchado, incluso, en la misma ley natural, no puedes evitar el volver la vista hacia la realidad que estamos viviendo, en donde se nos quiere decir y demostrar que todo esta mentalidad que pertenece a los principios más elementales de humanidad, no son más que prejuicios caducos impuestos por una religión y un fanatismo y a cambio se nos quiere presentar como una gran liberación y un paso de progreso y reivindicación de los derechos más grandes de la persona el que una madre pueda matar a su hijo en su vientre o el que un hijo pueda matar a su padre cuando éste le estorbe para sus planes o lo vea ya enfermo o caduco.
Que se nos quiera convencer que todo esto que venimos sosteniendo del respeto a la vida, a la persona en todas sus fases de la vida, el amor, la paciencia que nos hemos de tener, la comprensión, el cariño, el perdón… porque todo esto es parte de nuestra existencia y de nuestra vida y lo necesitamos para vivir como el aire que respiramos, se nos quiera demostrar que no es más que prejuicios religiosos, que la vida es un derecho que tenemos a gozarla y que no puede haber nada que nos lo impida… es insultante que nos quieran engañar con todas estas falacias cuando estamos viendo que el “gozo” que nos quieren presentar está condicionado por la posesión del dinero que por otro lado te impiden su consecución abocándonos a un vacío existencial y a una insatisfacción constante en nuestra vida.


Salmo responsorial Sal 127, 1‑2. 3. 4‑5 (R.: cf. 1)

R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.



SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12‑21
La vida de familia vivida en el Señor

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor.
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

“FAMILIA CRISTIANA VS. FAMILIA `PROGRE´ "
En esta misma onda, desde los niveles más elementales de convivencia humana, Pablo sostiene un código de convivencia pacífica familiar, que será la base sobre la que se pueda después edificar para cualquier tipo de comunidad cristiana: estos son los principios básicos: el respeto entre los cónyuges y el amor, la obediencia de los hijos a los padres y el respeto de los padres hacia los hijos no abusando de su situación de privilegio.
Como cristianos, se parte de esos mismos presupuestos, pero además hemos de sentirnos miembros de un pueblo elegido y llamado a ser la “familia de los hijos de Dios” que ha de tener unas virtudes y unas actitudes que lo han de distinguir de cualquier otra sociedad humana con las virtudes de la bondad, de la paciencia, de la mansedumbre, de la humildad, del perdón, de la comprensión y como base y fundamento de todo el AMOR que es lo que le da consistencia a todo y crea la unidad haciendo de la familia, como de la comunidad cristiana, un solo cuerpo, con una fuerza que lo ilumina todo que es la palabra de Dios, como la luz que lo guía.
El pasaje de Colosenses presenta la imagen que Pablo tiene de la familia como la 1ª célula de la sociedad y de la iglesia, donde se desarrollan todas las actitudes que ha de tener un ciudadano y un cristiano.
En la familia cristiana (iglesia familiar) vive la iglesia entera como cuerpo místico de Cristo, donde se desarrollan las imágenes de la madre que es la imagen del cuerpo, que es la iglesia, donde se engendra la vida y se sostienen los hijos y, la cabeza que es cristo (el padre y esposo) que le da consistencia y dirige. La una y la otra parte se necesitan vitalmente, pues ninguna es algo sin la otra
Al encontrarnos con esta imagen de la familia que nos deja S. Pablo y que es la que la iglesia viene sosteniendo y, ver cómo hoy se la rechaza queriendo demostrar que es un reducto de una cultura ancestral cavernaria, basada en prejuicios religiosos y presentar la alternativa de otro tipo de familia, en la que desaparecen todos estos valores que se han venido sosteniendo y que, pertenecen a la misma naturaleza humana, y se lo quiere querer sustituir por otros esquemas artificiales y basados en el dinero, en ideologías, la mayoría de ellas basadas en intereses económicos, uno se queda con una tristeza profunda, al ver cómo a la persona se la ha cosificado y se la ha retirado del horizonte de la vida y de la sociedad para ponerla al servicio de intereses concretos, convirtiendo al ser humano en medio y no en fin.




Aleluya Col 3, 15a. 16a
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41‑52
Los padres de Jesús lo encuentran en medio de los maestros

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
-“Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó:
-“¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa
de mi Padre?”
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN

“VIVIR EN FAMILIA”

S. Lucas narra una escena familiar representando uno de los acontecimientos que suelen vivir todas las familias piadosas judías: cada año, la familia, como pide la ley, van a Jerusalén para celebrar la Pascua (Dt. 16,16)
Al terminar la celebración, se vuelven a su casa, las mujeres por un lado y los hombres por otro; los niños podían hacerlo con uno u otro, según la costumbre.
Cuando al final se encuentran María y José, se dan cuenta que Jesús no se ha ido con ninguno de los dos, se ha quedado en Jerusalén ¿dónde? ¿Con quién?
Ya podemos imaginar el momento y la desesperación de ambos… ¡Dónde podría estar?
El encuentro de Jesús en el templo es aleccionador: a la pregunta de María Jesús le responde recordándole que tiene obligación de estar allí; y cuando le indica que su padre y ella lo buscaban angustiados le deja bien claro quién es su padre. A José, aquella respuesta de Jesús tuvo que estremecerle las entrañas: ¿Quién le habría dicho a Jesús todo lo que pasó entre María y él?
Jesús deja claro que por encima de la obligación familiar esté el responder a la llamada que hace Dios a la misión que no puede ser interferida ni por los padres.
Los hijos no son propiedad privada, son un don que Dios regala para que se cuiden y se preparen para su reino, de ahí la atención y la responsabilidad que los padres tienen de prepararlos. Los hijos se convierten en el quehacer de los padres preparando sus personas para el reino de Dios.
Pero en cambio, cuando miramos la realidad nos quedamos sorprendidos al ver cómo hemos cambiado los valores, los medios los hemos hecho fines y, al final, la persona ha quedado reducida a un medio con el que jugamos y utilizamos para conseguir unos fines. ¿Qué es lo que esperan los padres de los hijos?
¿Para qué los preparan?
¿Qué buscan para ellos?
¿Qué consideran lo mejor para ellos?

martes, 15 de diciembre de 2009

DOMINGO - IV - de ADVIENTO - C-

PRIMERA LECTURA


Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1‑4ª
De ti saldrá el jefe de Israel

Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial.
Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel.
En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios.
Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz.»
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“NECISDAD DE LA CONVERSIÓN”

El profeta Miqueas vive en un momento muy duro para Judá: están amenazados de muerte por los asirios mientras sus gobernantes viven en las nubes preocupados de sus negocios en ligar de dedicarse a gobernar y a cuidar de su pueblo.
En este momento y en esta situación el profeta anuncia la liberación del pueblo llevada a cabo no por alguien de los de siempre, de los que toda su vida han estado viviendo de la política y estrujando al pueblo; ahora vendrá un rey, no de Jerusalén, sino de Belén, nacido de entre los pobres, de entre la gente olvidada, lo mismo que ocurrió en tiempos de David.
Hay que hacer un cambio radical; hay que volver a los tiempos primitivos, a las fuentes, cuando las cosas se hacían por vocación, por el deseo de servir. No puede haber un cambio si es que éste no parte de abajo, desde los más sencillos, de manera que los que luchan por el poder de forma injusta: los “trepas” no tengan base en qué apoyarse, pues si lo hacen es porque otros los sostienen vendiendo su apoyo.
Para que esto se dé, es necesario pasar por una purificación que nos haga darnos cuenta y convencernos de la verdad.
El profeta anuncia cómo ha de ser el que tome las riendas e indica lo que necesita para reconducir al pueblo al camino de Dios: ha de gobernar con firmeza, pero con cariño, como un pastor lo hace con sus ovejas y lo hará retomando el espíritu de la Alianza primera.
Al leer este texto, es imposible sustraerse a este anuncio y no verlo iluminando nuestra realidad actual: constantemente escuchamos decir por todas partes: “Hemos pedido los papeles” en todos los aspectos de la vida: en educación, en economía, en el orden, en la seguridad, en las relaciones en la justicia…
Todos sentimos que estamos necesitando alguien que gobierne con firmeza, que no se deje llevar por intereses de grupos, alguien que respete la voluntad del pueblo, alguien que se someta a la verdad y a la justicia y no manipulando y mintiendo; alguien que piense en el pueblo y no en sus intereses, alguien que entienda que por encima del bien propio está el bien común… Pero en el mundo que hemos montado, ¿dónde está ese alguien? Efectivamente, necesitamos hacer un cambio radical de nuestra manera de pensar.


Salmo responsorial 79, 2ac y 3b. 15‑16. 18‑19 (R.: 4)

R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.


SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos 10, 5‑10
Aquí estoy para hacer tu voluntad


Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: `Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.´”
Primero dice: “No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: “Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.” Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

“LA OFRENDA QUE DIOS ACEPTA”
En este pasaje presenta a Jesús asumiendo y haciendo suyo todo lo que se ha escrito en las escrituras: Él viene a cumplir la voluntad eterna de Dios dispuesto a realizar su proyecto: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”.
Según esto, explica cuál es la voluntad de Dios: no es un Dios que se goza y se aplaca con sacrificios, ofrendas, holocaustos y víctimas por el pecado”. Esa imagen la detesta. La única ofrenda que acepta es la persona que se abre a su amistad y lo acepta, se deja amar y hace suya su voluntad.
Por eso, Dios hace lo que está pidiendo: Él toma la naturaleza humana y se encarna… para que el hombre haga lo mismo con Dios: se entregue –hablando con un lenguaje incorrecto- devuelva la misma moneda “encarnandose” en Dios.
La gran obre da Cristo ha sido encarnarse en la naturaleza humana para someterla a Dios. Este será el gran sacrificio que el hombre podrá hacer de ahora en adelante a Dios.

Aleluya Lc 1, 38
Aquí está la esclava del Señor;
hágase en mi según tu palabra.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39‑45
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

“MARÍA ES LA MADRE CREYENTE”
En todo este tiempo de Adviento la Virgen María ha sido protagonista fundamental: ella es la que realiza en plenitud todo lo que se nos ha dicho en la carta a los hebreos: la respuesta que Dios quiere a su proyecto es la entrega del hombre a la voluntad de Dios y eso es lo que ella hizo.
Su persona se convierte en la portadora de Dios, ella será la “Nueva Arca de la Alianza” que hace saltar de alegría a Juan Bautista, como en otro tiempo hace saltar a David.
El encuentro de María con Isabel es maravilloso: nos encontramos con dos mujeres embarazadas que se manifiestan su fe y el sentido de lo que ellas viven: María se ha enterado que su pariente la necesita y sin dudarlo se ha ido para ayudarla y felicitarla, su encuentro con Isabel y su saludo la llena de gozo y hace que Isabel reconozca que Dios la ha visitado y la llama «Bendita tú entre todas las mujeres” y reconoce que lo que lleva dentro también es de Dios: “ y bendito el fruto de tu vientre”
Isabel termina llamándola “dichosa” por haber creído, esa será la grandeza de María que después también reconocerá Jesús, pues es desde ahí desde donde la mujer realiza su función de madre y es desde ahí desde donde la mayoría de nosotros hemos percibido la grandeza de nuestra madre, como principio de nuestra vida, porque esa vida es Dios mismo.
Desde el punto de vista teológico y bíblico, la imagen que nos presenta el evangelio de María visitando a Isabel es el encuentro de Cristo con el que se cierra el A.T.:
Isabel una mujer anciana y estéril que ha vivificado Dios; María es la esperanza joven realizada en plenitud, el cumplimiento de todas las promesas en las que ha venido caminando y esperando el pueblo
Este encuentro es un retrato genial de la humanidad caída, vieja… que espera su liberación y que se encuentra con Jesús, su libertador, con lo que a partir de ese momento todo cambia radicalmente.
Pero no nos podemos quedar en el terreno de lo simbólico, que tiene un sentido fascinante; donde todo esto cobra fuerza es en la realidad, en la vida.
Isabel es la mujer anciana, estéril, de la que va a nacer el precursor, el que vendrá para preparar el camino a Jesús.
María es la mujer joven que lleva en su seno al autor de la vida, ella es el modelo del hombre nuevo que viene con Cristo.
Son los dos “testamentos”: El antiguo cerrado por una mujer que representa la Eva antigua y su marido Zacarías al antiguo Adán. María representa el Testamento Nuevo, la nueva humanidad y José es el nuevo Adán que, con una humildad santa acepta el plan que Dios ha trazado y no le pone oposición.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

DOMINGO - III - de ADVIENTO - C-

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14‑18a
El Señor se alegra con júbilo en ti

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén:«No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.
Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.»
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN


“LLAMADOS A ACELERAR EL CAMBIO”

Sofonías vive unos años antes que Jeremías, durante el reinado de Manasés, un rey idólatra y violento que se convierte en una auténtica pesadilla para el pueblo en el que llega a generalizarse un deseo y un sentir común: que Dios meta su mano y ponga freno a todo lo que están sufriendo.
El profeta, ante este deseo tan fuerte muestra su seguridad de que Dios no se va a hacer el sordo a los gritos del pueblo y ese deseo lo interpreta como un signo de esperanza.
Sofonías invita a levantarse, a no quedarse pasivos en un lamento, sino a meterle ilusión a la vida y empezar a hacer todos lo que están deseando; hay que llenar la vida de alegría, de esperanza y de entusiasmo… porque Dios se compromete con esa actitud positiva del hombre y está dispuesto a olvidarlo todo; Él goza y se complace con la alegría de su pueblo.
La base de esta alegría y esperanza es la seguridad que tenemos de que Dios no falla, Él es fiel y vive con su pueblo.
Es en este texto donde S. Lucas, años después se inspira para escribir la anunciación de la Virgen indicándole la gran alegría de que Dios no se ha olvidado de su pueblo y ella es la elegida para presentar esta gran noticia de alegría.
El mensaje de Sofonías hoy, es como un eco que resuena en nuestros días ante una situación muy parecida y un deseo de cambio por parte de la mayoría del pueblo, pedro ese deseo de cambio solo se convierte en esperanza el momento en que empezamos a construir aquello que deseamos; si esperamos que “Manasés” nos lo construya no seremos más que un atajo de ilusos y estúpidos que morirán en el engaño.



Salmo responsorial Is 12, 2‑3. 4bcd. 5‑6

R. Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
El Señor es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.
R. Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.
R. Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.» R.
R. Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 4‑7
El Señor está cerca

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.
El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN


“DIOS CAMINA CON SU PUEBLO”

Pablo Vive en la certeza de la presencia de Dios en su iglesia, el Espíritu de Jesús vive y mueve todo, ¿A quién temer, entonces? “¡Que nada os angustie!
No se trata de establecer una actitud de optimismo en la vida sin fundamento; la alegría de Pablo en la vida está justificada y apoyada en la presencia viva de Jesús en medio de su iglesia; no se trata, pues, de un sentimiento particular, sino de una realidad palpable: Dios se ha puesto al lado del hombre y camina con su pueblo. La historia del hombre se ha convertido en lugar de encuentro de Dios y en apoyo de su esperanza.
El apoyo de la alegría y de la esperanza está justamente en esto: Dios camina con su pueblo y vivir en esta dimensión es vivir bajo el signo de la paz, por la seguridad que nos da su presencia, pero esto no quiere decir que vayan a desaparecer los problemas, al contrario, probablemente arrecien ya que el mal no soportará que alguien le haga frente.
Quizás el miedo que muchas veces se apodera de los cristianos, la desidia, el desánimo, la apatía y las ganas de tirar la toalla no es más que la manifestación de esta falta de confianza y de fe en las que hemos caído al pensar que Dios ha desaparecido de nuestro camino.


Aleluya Lc 4, 18

El Espíritu del Señor está sobre mí;
me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 10‑18
¿Qué hacemos nosotros?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: —«¿Entonces, qué hacemos?»
Él contestó:
—«El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: —«Maestro, ¿qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: —«No exijáis más de lo establecido.»
Unos militares le preguntaron: —«¿Qué hacemos nosotros?»
Él les contestó:
—«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: —«Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.»
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

“OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES”

La actitud de alegría que pide Pablo para los filipenses (Fil. 44,4-7), la esperanza de Sofonías (3,14) se concretizan en el discurso de Juan Bautista: no se trata de esperar que nos den las cosas hechas, no se trata de fundar una esperanza de que Dios venga a arreglarme lo que cada día yo rompo, sino de ir construyendo lo que deseo y espero gozar, es emplear mi vida a fondo en aquello que espero gozar.
La gente está harta de oír discursos, hoy mismo acaban de concluir la cumbre de Copenhague y nadie cree en lo que allí se ha dicho pues es repetir lo de siempre, ya lo conocemos lo que hacen… pero todos estamos deseando un cambio, pero… ¿Qué hacer? Es la misma pregunta que le hacían a Juan. Pero vemos que se está dando un fenómeno curioso: se reúnen grandes multitudes, se hacen grandes simposios, se toman grandes acuerdos, se hacen grandes declaraciones de principios, todo “a lo grande”, pero parece que después nadie se da por aludido, nadie cree que es a él a quien se le dirige el mensaje y todos escurrimos el bulto y lo pasamos para que se lo apliquen otros.
Y, claro está, si cada uno no coge lo que le toca y empieza a llevarlo a la práctica y espera que los demás lo hagan para meterse a la fuerza, esto no cambiará jamás.
Uno de los grandes problemas que tenemos en la iglesia los cristianos es éste: hemos dado por supuestas muchas cosas, entre ellas la conversión y cada uno nos sentimos el mejor y con capacidad para juzgar a los demás, son ellos los que tienen que cambiar, los que tienen que hacer las cosas.
Otra de las cosas que hemos hecho es desligar la vida de las creencias y nos preocupamos mucho de la “doctrina”, de que nadie vaya a decir un disparate, pero no nos asustamos cuando vemos que se hace: una religiosidad vacía de práctica y llena de fórmulas y de ritos.
Cuando le preguntan a Juan qué es lo que tienen que hacer responde claro y directo: “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.” A unos publicanos que le preguntaron, les contestó: “No exijáis más de lo establecido.” Y a los militares les dijo: “No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.”. Juan lo tiene bien claro y sus respuestas son válidas también hoy para nosotros: La única forma de preparar el camino al Señor es cambiando la injusticia por solidaridad, la mentira y la corrupción por la verdad y el respeto.
En un momento de crisis como la que tenemos estoy seguro que si le hubiéramos preguntado a Juan qué hacer para salir de ella, hubiera respondido: “Todo lo que le habéis robado al pueblo devolvédselo y veréis como todo vuelve a su sitio”
Pero no, preferimos andar en otras cosas, hacer grandes montajes y volver a nuestra rutina oyendo por un oído y dejando que salga por otro.